LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO, CONSUELO Y ESPERANZA

A los hombres de hoy nos resulta especialmente difícil conjugar la providencia de Dios con la presencia del mal, del dolor y de la muerte. No acertamos a explicar como un Dios bueno permite el sufrimiento de los inocentes y tantas muertes absurdas. El dolor, el mal, la muerte, se levantan como muro infranqueable que nos angustia y nos desconcierta. Estas breves reflexiones ayudaran a iluminar estos temas espinosos. Porque en el misterio siempre está tácito el Dios que nos ama, que nos espera y nos salva.

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